Lo llamo la gran sorpresa, porque después de haber tomado un tratamiento de ovulación que -de acuerdo a las conclusiones de mi médico y de haber visto con mis propios ojos que "el ovario no produjo un óvulo de un tamaño adecuado para la concepción"; obviamente no tenía idea de que sin el tratamiento verdaderamente fuera a quedar embarazada.
Pero uno pone y Dios dispone. El 30 de diciembre de 2015, antes de comenzar a tomar un tratamiento para una "fuerte infección intestinal" y "por no dejar", me hice una prueba de embarazo casera, de las más económicas del mercado. Qué sorpresa me llevé al darme cuenta que casi inmediatamente al entrar en contacto con la orina, las dos líneas rojas se marcaron dándome un resultado positivo.
Así que de acuerdo a estos resultados, me fui a hacer una prueba de sangre que confirmó lo que esa laminita blanca con dos rayitas rojas había predicho. ESTAMOS EMBARAZADOS!
Después de recibir la confirmación de nuestro feliz estado, mi esposo y yo decidimos pedir cita para visitar al médico y tomar la primera foto de mi bebé. El médico fue muy amable y me explicó cosas que iba a sentir y aclaró mis dudas respecto a las que ya estaba sintiendo.
Ahí vi la primera presentación en vídeo de ese hermoso saquito embrional que es mi bebé!
Y así es como tengo constancia de que soy portadora de vida, una vida que amé desde antes de saber que ahí estaba. Que deseé tanto, que Dios decidió que por fin compartiera su papel creador en el mundo y me mandó a mi pequeño frijolito. Esa pequeña vida que late dentro de mí, es mi razón de vivir y de permanecer sana y fuerte hasta verlo llegar al mundo.
Te amo pequeño bebé, te amo desde antes de saber que existías. Te amo desde antes de que fueras concebido. Te amo desde que deseé que llegaras a darme la gran sorpresa de mi vida.
